Luis Pestarini
La mansión o el castillo
vasto e infinito, con múltiples dependencias, puertas que dan a otros mundos y
pasadizos secretos, son un motivo frecuente en la literatura fantástica cuyos
ejemplos van desde la serie 'Gormenghast' de Mervyn Peake hasta "La casa
del doctor Pétalo" del español César Mallorquí. Esta representación de la
multiplicidad del universo con un centro, que Borges describió magníficamente
en “El Aleph”, es el tema de Evenmere: la gran mansión, de James
Stoddard. En este caso, no sólo se trata de una casona que abre las puertas a
lugares ocultos:
“—Pero,
¿qué es entonces la Gran Mansión? —preguntó Hope—. ¿Un concepto matemático,
como ya sugirió una vez? ¿Una manifestación física del universo entero? ¿El
cianotipo de Dios? [...]
—Nada de
eso y todo es correcto. Pero la explicación que mejor podría apelar a su
comprensión es que la Gran Mansión, como toda la Creación, es una parábola.”
La
historia sigue a Carter Anderson, hijo mayor del desaparecido Señor de
Evenmere, que vuelve tras pasar años fuera de la mansión por un enfrentamiento
con su madrastra. Entonces, convertido en senescal, figura ambigua que en
realidad esconde a una suerte de Señor provisorio, debe superar varias pruebas
mientras la casa misma lo evalúa, para reemplazar definitivamente a su padre
desaparecido. Tiene que enfrentar la rebelión de los anarquistas liderados por
un policía —un típico bobby inglés, pero sin rostro—, en un juego interesante
de trastrocamiento de roles: el que debe hacer cumplir la ley representa al caos,
en un combate ya tradicional con el orden.
Evenmere es un
compendio de citas de relatos fantásticos anglosajones, como bien se encarga de
explicar Arturo Villarrubia en una nota postliminar. Los nombres y personajes
hacen referencia a clásicos de Fletcher Pratt, Lord Dunsany, Mervyn Peake, Poul
Anderson y un largo etcétera, en un ejercicio postmoderno que puede resultar
simpático pero que no pasa de la sencilla mención enciclopédica, ya que con
estas referencias no parecen ser resignificados situaciones ni personajes.
Ahora
bien, si el marco de la historia, la Mansión, está muy bien construido y
resultan fascinantes sus descripciones y recorridos ¿por qué la historia no
termina de alcanzar el estatus de sobresaliente? Tal vez haya que buscar la
explicación a esto en el iniciático periplo de Carter Anderson, que se resuelve
con mucho truco de fantasía y poca originalidad. La generosa imaginación del
autor está puesta al servicio de la descripción pero no de la tensión
dramática, que se resuelve una y otra vez gracias a las Palabras de Poder, que
convocan fuerzas positivas aunque a veces peligrosas.
Evenmere
no es una de las tantas novelas de fantasía, ligeras e
intrascendentes, a las que nos han habituado los anglosajones. Cuida en extremo
la descripción y el lenguaje, es vigorosa en su ritmo, y ambiciosa, pero la
resolución un poco chapucera de la acción dramática le quita brillo, algo que
puede decepcionar a los lectores más exigentes.
Evenmere: la gran mansión (The High
House, 1998), por James Stoddard. Madrid: Bibliópolis, 2007. 255 (Fantástica,
53) Traducido por Manuel de los Reyes. 18,95 €
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