ciencia ficción, terror y fantasía

Ediciones Cuásar


Libros de Ediciones Cuásar


Contenido
Notas
Artículos
Bibliográficas
Bibliográficas
Cuentos
Cuentos
Entrevistas
Entrevistas
Noticias
Noticias


¿Qué es Cuasar?

Cuasar es una revista de ciencia ficción y fantasía que se publica desde 1984 en Buenos Aires, Argentina. En sus páginas se pueden encontrar cuentos, ensayos, informaciones y comentarios bibliográficos, inéditos en español, de los grandes maestros del género y de las nuevas voces.

No tiene fines de lucro pero se realiza según criterios profesionales. Está abierta a la colaboración de los lectores; las contribuciones no son retribuidas económicamente. Los autores retienen la totalidad de los derechos sobre su obra.

Este sitio es un reflejo de Cuasar en su versión impresa sólo en cuanto a las características de su contenido, pero comprende material original y, por otro lado, no incluye más que algunos de los textos publicados en la edición en papel. Tanto el sitio como la edición impresa está coordinados por Luis Pestarini. El e-mail para ponerse en contacto es: cuasar@ciudad.com.ar. Por vía postal: C. C. 5026 (1000) Buenos Aires, Argentina.



Para conseguir Cuasar


Dona comida gratis para los chicos necesitados de Argentina


Blog de Paula Ruggeri


Literatura Fantástica


 
CUÁSAR 46
Publicado el Jueves, 24 abril a las 20:11:53
Artículos

La nueva edición de Cuásar —la 46— incluye relatos de Tony Ballantyne, Alejandro Alonso y Héctor Horacio Otero, un ensayo de Christopher Priest sobre las obras y las figuras de Wells y Wyndham, y la habitual sección de ‘Bibliográficas’. Aquí se puede leer un detalle del contenido y fragmentos seleccionados.



CUÁSAR 46

Marzo 2007

56 páginas, 20 x 16 cm.

En Argentina, $ 9.- incluyendo gastos de envío en Argentina.

 

Ficciones

“Las aguas de Meribá”, de Tony Ballantyne

Perteneciente a la novísima generación de escritores de ciencia-ficción, Ballantyne explora una idea clásica y a la vez novedosa: la relación del hombre con el universo.

Fragmento

—Detente allí.

Lo hizo.

—¿Estás en Complacencia, no es cierto?

—Sí.

Buddy Joe sintió que un patético grito crecía en su interior. Primero se habían llevado sus pies, ahora se llevarían su billetera, o algo peor.

—¿Qué hiciste?

—Violación —dijo—. Pero...

—No quiero escuchar los detalles.

Obedientemente, Buddy Joe cerró la boca, pero el pánico creció en su interior. Sus zapatos se estaban derritiendo.

—Unos hijos de puta violaron a mi pareja hace unos dos meses. Lo atraparon solo en un ascensor que subía desde la Segunda Cubierta. ¿Eres de la Segunda Cubierta?

—Sí, pero...

—No me interesa. ¿Qué pasa si te dijo que te tires por el borde?

—Por favor, no lo haga.

—Qué divertido. John también dijo ‘por favor’. Los hijos de puta no lo escucharon.

1953”, de Alejandro Alonso

Dos figuras determinantes de la Argentina del siglo XX en un encuentro que puede afectar el futuro de toda la humanidad.

Fragmento

Mi más sentido pésame, dice Perón ni bien se abre la puerta. Acaba de franquear la reja del jardín y ahora está a cinco pasos de la entrada a la casa. Sabe que no hacen falta presentaciones ni saludos formales. Caer de improviso y a esa hora de la noche ya es impertinencia suficiente como para saltearse cualquier formalidad.

La lluvia cae infatigable, minuciosa, como si quisiera barnizar cada rendija de la casona de Santos Lugares.

Las luces interiores se encienden. El dueño de casa está en pijamas.

—¿Nos deja poner la chatita bajo los pinos? —sonríe Perón con fingida timidez—. Creo que el compañero se va a echar una siestita.

A medias incrédulo, a medias dormido, Ernesto Sábato asiente. El compañero abre el portón de hierro, y mete la camioneta en una sola maniobra. Motor y luces se apagan.

—Hágalo pasar —dice Sábato señalando al de la camioneta. Se aclara la garganta, eleva un poco la voz por sobre la tormenta—. Puede esperarnos en la cocina.

Perón levanta la mano y el de la chatita toca un largo bocinazo. A unas cuadras de allí, un silbato responde y la locomotora se pone en marcha.

—El compañero está bien donde está —dice Perón. Mira sobre el hombro hasta que el traqueteo se pierde en la noche—. Gracias por recibirme a esta hora.

“Llevar lejos”, de Héctor Horacio Otero

El horror oculto tras una experiencia compartida.

Fragmento

Cobardemente salí de allí lo más rápido que pude, dirigiéndome a la estación aturdido por las voces y me subí al tren que estaba saliendo. Transpirado, me senté junto al gordo Mariano que en un lenguaje entrecortado me explicó que le habían firmado la libreta por no se qué desviación que le habían descubierto en la columna. Y luego se largó a llorar inconsolable. El resto de los pibes bromeaba, aliviado. Contaban que había un médico con guantes que contaba los testículos palpándolos como si estuviera en la verdulería apretando la fruta para comprobar si estaba madura. O cómo les apoyaba los dedos en las ingles y los habían hecho toser repetidamente o les había pedido que retiraran el prepucio y dejaran el glande al descubierto (y muchos habían pedido aclaraciones al respecto, porque no entendían las palabras que usaba).

El gordo Mariano seguía llorando y yo no entendía porqué. Me contó algo que nunca le había contado a nadie, según me dijo. Me lo contó como una explosión, aunque en voz muy baja, cuando ya sus lágrimas se habían agotado. Que cuando tenía quince años golpearon a la puerta de su casa. Que su mamá estaba enferma y que él abrió la puerta. Que eran militares, que se la llevaron y que nunca más la volvió a ver. Que robaron todo y que lo que no se llevaron lo destrozaron. Qué el y su papá se habían tenido que mudar y ocultar y que tenían miedo y no habían podido hacer nada respecto a lo ocurrido.

Notas

“John Wyndham y H. G. Wells”, de Christopher Priest

Fragmento

         Las vidas de estos dos ingleses son por tanto diferentes. El éxito a Wyndham le llegó al final de la vida; sus libros fueron populares pero no famosos, vivió tranquila y modestamente. Wells es la personificación del autor de éxito, con un estilo de vida que encajaba en eso. En cierto sentido sería un ejercicio erróneo buscar relaciones entre los dos, más allá de algunas coincidencias en la región o similitud en las ideas de los relatos. De todos modos, es posible trazar algunos paralelos y creo que son auténticos.

         La manera de comprender esto es a través de la carrera de Wyndham y su punto de vista sobre lo que él estaba haciendo.

         Por la guerra, Wyndham formó parte del grupo de escritores británicos cuyas carreras se vieron eclipsadas en aquellos años violentos. Evelyn Waugh, Graham Greene, Rex Warner, H. E. Bates, Elizabeth Bowen, William Sansom, Eric Linklater, y varios más... estos escritores debieron interrumpir su obra, o al menos tuvieron que ver cómo se postergaba la publicación de sus libros. Wyndham fue uno de los que, en realidad, se vio beneficiado por la interrupción... aunque a él no le pareciera así en su momento. Una pausa es tan buena como un cambio, y el material de Wyndham que apareció después de la guerra era incomparablemente mejor que el que había publicado antes.

         Los relatos que Wyndham vendió antes de la guerra, como Beynon o Beynon Harris, no estaban particularmente bien realizados, eran propios de su tiempo, y no ofrecían mucha idea de lo que podría ser capaz de producir más tarde el escritor. La mayor parte eran historias de aventuras sobre cohetes, rayos de la muerte, viajes a otros planetas, razas perdidas viviendo en mundos subterráneos y cosas por el estilo.

Bibliográficas

Cuando los osos descubrieron el fuego, de Terry Bisson, por José De Ambrosio

La espada rota, de Poul Anderson, por Luis Pestarini

La fortaleza de la perla, de Michael Moorcock, por Gonzalo Carranza

El fuego elemental, de Martha Wells, por Claudio Barbeito

El libro de los géneros, de Elvio E. Gandolfo, por Damián Levín

Marta Riquelme. Juan Florido, de Ezequiel Martínez Estrada, por Damián Levín

Las mentiras de Locke Lamora, de Scott Lynch, por Amelia Gómez Centurión

Metropol, de Walter Jon Williams, por Claudio Barbeito

Obras maestras: la mejor ciencia-ficción del siglo XX, compilado por Orson Scott Card, por Luis Pestarini

Paura 3, compilado por el Colectivo Xatafi, por Amelia Gómez Centurión

Puente de pájaros, de Barry Hughart, por Amelia Gómez Centurión

Sueños nuevos por viejos, de Mike Resnick, por Luis Pestarini

Tanatomanía, de Sergio Parra, por Gustavo Waitzman

El vídeo Jesús, de Andreas Eschbach, por Sergio Gaut vel Hartman

Visiones 2006, compilado por Mariano Villarreal, por Juan Carlos Verrecchia

 

Para más información escribir a

cuasar@ciudad.com.ar

 

Números anteriores

Cuásar 45

Cuásar 44

Cuásar 43

Cuásar 42

Cuásar 41

Cuásar 40

Cuásar 39

Cuásar 38

Cuásar 37

Cuásar 36

Cuásar 35

Cuásar 34

Cuásar 33

 

Volver a la página principal

 
Enlaces Relacionados
· Más Acerca de Artículos
· Noticias de redaccion


Noticia más leída sobre Artículos:
LOS MEJORES CUENTOS DE CIENCIA FICCIÓN



Votos del Artículo
Puntuación Promedio: 4
votos: 2


Por favor tómate un segundo y vota por este artículo:

Excelente
Muy Bueno
Bueno
Regular
Malo



Opciones

 Versión Imprimible Versión Imprimible



Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables por su contenido.

No se permiten comentarios Anónimos, Regístrate por favor
Este sitio funciona con PH-P-N\|u|ke, software bajo licencia GPL.
Sitio asociado a QuintaDimension.com
Página Generada en: 0.02 Segundos